
Dallys Ferreira con la digital enfocándole las nalgas dijo: “A veces querés hacer el amor de manera muy romántica y a veces querés algo más salvaje”. Lo primero que se te salta en la mentecilla perversa es pensar que con terrible culito duro si tendrías las oportunidad de darle lo harías al estilo salvaje. Esa carne firme junto al gesto del dedito en la boca no da para otra cosa, convertite en caníbal y fantasea con lo clavarle la dentadura completa a esta terrible paraguaya. Si se te da después no vengas que las mejores terneritas son las argentinas, adiós mito de que del otro lado de la frontera solo rumera el duro cebú.
Con Dallys respecto a las carnes la excepción hace la regla. Ferreira es una de las participantes de Patinando por un sueño, lugar oportuno para desterrar el fantasma de que estas diosas solo son aptas en materia de fotos y algún que otro bocadillo. Si los ojos se te clavaron en el ombligo de la Ferreira después de hacer un rally por sus caderas te estarás preguntando ¿Qué carajo tiene tatuado? Tal vez tu visión sea mejor y aportes con tu opinión pues pareciera que la paraguayita tiene un dragón aunque según varios es un chaja, horripilante ave copetuda que nada tiene que ver con el target de la rubia. Nunca se sabe el accionar de las modelos, ni lo que fue sus pasitos antes de saltar al mundo populacho. Si esta se clavó el pajarraco de los pantanos o el dragoncito lanza llamas la esencia de la cuestión difiere poco. “Soy de las que cree que lo más importante son las ganas”, contó sin darse cuenta que dijo una verdad a medias. Más vale baby que el las ganas cohabitan en tus deseos de hembra pero has dejado picando una rara escala de valores. Si las ganas como dice es lo más importante ¿cuál será para Dallys los otros factores selectores de poronga? Misterio de las divas, de eso no se habla, no se dice pero si se escucha.

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